Autoridades de salud advierten sobre complicaciones que van desde daño renal hasta sepsis por aplicaciones fuera de entornos clínicos.
El uso de sueros vitaminados como una “solución rápida” para combatir el cansancio, el estrés o la falta de energía ha ido en aumento, impulsado principalmente por redes sociales y servicios informales; sin embargo, autoridades de salud alertan que su aplicación sin supervisión médica puede representar un serio riesgo para la vida.
El director de Prevención y Promoción de la Salud en Sinaloa, Gerardo Kenny Inzunza Leyva, advirtió que cualquier medicamento administrado por vía intravenosa debe cumplir con estrictas condiciones de seguridad, ya que de lo contrario puede desencadenar infecciones graves y complicaciones mayores.
Uno de los principales focos de preocupación es la proliferación de prácticas fuera del ámbito clínico, donde personas sin capacitación aplican estos sueros en domicilios o espacios no regulados. En muchos casos, se trata de mezclas de vitaminas, minerales y otros compuestos sin indicación médica, lo que incrementa significativamente el riesgo de efectos adversos.
Aunque en Sinaloa no se tienen reportes oficiales de fallecimientos relacionados con esta práctica, en estados como Sonora ya se han registrado al menos ocho muertes por complicaciones, lo que ha encendido las alertas sanitarias. La vigilancia en la entidad recae en la Comisión Estatal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Coepris).
Riesgos que pueden ser mortales:
Entre las principales complicaciones asociadas al uso indebido de sueros vitaminados se encuentran daño renal por sobrecarga de líquidos o sustancias, edema pulmonar que afecta la respiración, alteraciones cardíacas, reacciones alérgicas severas —incluido el choque anafiláctico— y sepsis, una infección generalizada que puede poner en peligro la vida.
El especialista subrayó que estos tratamientos no son de uso generalizado, ya que están indicados únicamente en casos específicos, como deshidratación severa o padecimientos que comprometan el estado nutricional del paciente.
La mayoría de las personas obtiene las vitaminas necesarias a través de una dieta equilibrada, por lo que no requieren este tipo de intervenciones”, explicó.
Además, advirtió que algunas complicaciones pueden presentarse en cuestión de minutos, mientras que otras pueden desarrollarse con el paso de los días, dependiendo del estado de salud del paciente y la forma en que se administre el suero.
Adultos mayores, los más vulnerables:
Uno de los grupos en mayor riesgo son los adultos mayores, quienes suelen ser blanco de recomendaciones informales o publicidad engañosa. Debido a que con frecuencia presentan enfermedades crónicas, la aplicación de sueros sin valoración médica puede agravar su condición.
Por su parte, el secretario de Salud en Sinaloa, Cuitláhuac González Galindo, hizo un llamado a la población a no someterse a estos procedimientos en domicilios particulares ni en establecimientos sin certificación.
Señaló que este tipo de prácticas carecen de las condiciones necesarias para responder ante una emergencia, como una reacción alérgica o un efecto adverso grave, lo que puede derivar en consecuencias fatales.
Mercado abierto y regulación limitada:
En Sinaloa, la compra de insumos para la aplicación de sueros intravenosos se realiza sin mayores restricciones, lo que facilita su uso indebido. Entre los productos disponibles se encuentran punzocatéteres, equipos de venoclisis, jeringas y complejos vitamínicos inyectables.
Incluso, se comercializan soluciones listas para su aplicación o combinaciones “personalizadas” de vitaminas, sin una evaluación clínica previa, lo que representa un riesgo adicional.
Aunque la venta de estos insumos no es ilegal, especialistas coinciden en que el problema radica en su uso fuera de entornos médicos, donde no existe control ni protocolos de seguridad.
Ante este panorama, autoridades reiteran el llamado a la población a evitar este tipo de prácticas y acudir únicamente a establecimientos de salud certificados, con personal capacitado y supervisión médica, para prevenir complicaciones que pueden poner en riesgo la vida.
